PRICILLA
Fruncí el ceño mientras estaba sentada en mi coche, agarrando con fuerza el teléfono mientras el GPS parpadeaba en la pantalla. Había colocado el rastreador en el teléfono de Richard en secreto hacía días, solo para asegurarme de saber adónde iba. Al principio, pensé que era simple curiosidad, pero ahora… sentía que era algo que necesitaba.
Mantuve la vista fija en el exterior mientras observaba su coche aparcado frente a una casa que no reconocía. Entonces lo vi salir, con una caja de