SHANE
Aún sostenía a Marcella en mis brazos cuando de repente se apartó un poco, con los ojos muy abiertos por la sorpresa.
—¿De verdad? —preguntó en voz baja—. Me alegra que estés bien… pero… ¿de verdad murió la mujer? ¿Y el hombre… sobrevivió?
La miré con seriedad, sintiendo una opresión en el pecho. —Eran mis padres —dije en voz baja—. ¿Recuerdas que te dije que mi madre ya había muerto? Y mi padre… desde aquel accidente, sigue en coma.
Su expresión cambió y vi la culpa en sus ojos. Bajó la