MARCELLA
Antes de que pudiera decir nada más, Shane tomó el cheque de mi mano. Por un segundo pensé que lo aceptaría y se iría como cualquier otra persona, pero en vez de eso, lo devolvió suavemente a mi palma.
—No hablemos del contrato ahora —dijo en voz baja mientras cerraba mis dedos sobre el papel—. Estoy aquí como tu amigo, Marcella. Ya no estás sola.
Lo miré entre lágrimas, atónita por sus palabras. Sentí un nudo en el pecho, pero esta vez la sensación era diferente, como una pequeña cali