PRICILLA
Todo sucedió tan rápido que ni yo misma pude asimilarlo, y por primera vez en mucho tiempo, sentí que ya no tenía el control de nada. La habitación, antes silenciosa y tensa, se convirtió de repente en un caos, llena de voces, pasos y emociones demasiado intensas para ignorarlas.
Llegó la policía.
Su presencia cambió inmediatamente el ambiente, haciendo que todo pareciera definitivo, de una manera que me oprimía el pecho. Andrea y Francine ya estaban siendo inmovilizadas por los hombre