Sam estaba terminando de recoger unos documentos el viernes por la tarde, para irse a su casa y tomarse un merecido descanso, cuando Marcos entró sin llamar a la oficina.
—Ahora no, Marcos. Me voy a casa. Estoy que me caigo del cansancio.
— ¿A qué hora quieres que te recoja? —La mirada que Samantha le dirigió le hizo comprender que la rubia no tenía ni pajolera idea de lo que estaba diciendo— .La reunión con los alemanes, gatica. La que suspendí porque Thomas estaba malito. toca mañana. Si no