Capítulo 31: TODO ES MI CULPA
HOSPITAL DE SAN VICENTE
El olor del hospital se aferraba al antiséptico fuerte de Aria, café quemado y algo más pesado debajo. Miedo. La siguió como una sombra.
Se sentó en una silla de plástico rígida al lado de la cama de Maya, con los dedos anudados en su regazo, los ojos fijos en la línea verde constante del monitor cardíaco. Bitido. Bitido. Cada sonido era una pequeña misericordia.
Maya parecía más pequeña de lo que Aria la había visto, tragada por sábanas bla