CAPÍTULO 32: EL FIJADOR QUE DESEARÍA QUE FUERA MÍO
"Era mi trabajo", respondió Aria, sin mirarlo, recogiendo sus cosas.
"No", dijo, acercándose. "Es más que eso. Ves esta empresa de una manera que no lo he visto en años. No solo parcheas los agujeros, sino que rediseñas la nave. Eres todo lo que necesita... todo lo que necesito". Sus ojos se fijaron en los de ella, crudos y sin protección.
Aria se encontró con su mirada, leyendo la obsesión allí. El hombre que había ordenado que su amiga la las