CAPÍTULO 72
LA FINCA MORALES
La finca Morales estaba en una colina a las afueras de la ciudad, rodeada de muros de piedra y viejos robles que susurraban al viento.
En el interior, la oficina privada de Esperanza Morales era toda de madera oscura y cuero, con ventanas altas que daban a jardines bien cuidados.
La habitación olía ligeramente a sándalo y café. Esperanza se sentó detrás de un enorme escritorio antiguo, con los dedos cruzados, mirando una sola carpeta abierta frente a ella.
Frente a