CAPÍTULO 61
Aria lo miró como si estuviera viendo a un extraño.
"Enviaste a alguien a vencer a Maya", dijo ella. "Tu prometida intentó envenenarme. ¿Y ahora me estás pidiendo que deje al hombre que amo por ti?"
La cara de Sebastián se arrugada. Se deslizó fuera de la cabina y cayó de rodillas junto a la mesa, justo allí en medio del restaurante.
"Sé que no me lo merezco", dijo, con la voz entrecortada. "Sé que he hecho cosas imperdonables. Pero te lo ruego. Aléjate de él. Aléjate de todo esto.