CAPÍTULO 40: SOLO EL COMIENZO
Una mano se disparó inmediatamente para secondar el movimiento. La mirada de Sebastián recorrió la mesa, escaneando las caras que había intimidado, sobornado o ignorado durante años.
Algunos parecían decididos, algunos con recelo, algunos indecisos. ¿Quién se pone de mi lado? Pensó, aumentando el pánico.
"Espera", dijo un director mayor, un hombre que Sebastián había asesorado, con la voz firme pero vacilante. "No podemos simplemente echarlo. Él es el hijo del fund