Capítulo 34.
Ambos ingresamos al departamento, al mirar a mi alrededor había visto que las cosas no habían cambiado nada. Cuando miro a Jesse lo podía notar un poco nervioso, rascaba sus manos mientras miraba en todas las direcciones sin poder enfocar la vista en mí. Sonreí porque esta situación había sido muy emotiva al principio pero se estaba tornando un poco incómoda, debía decir algo y comenzar con nuestra conversación.
— ¿Nos sentamos? ¿Te parece?
— Sí, por supuesto. ¿Quieres tomar algo?
— Con un poco