Capítulo 58. El Billete al Paraíso.
La brisa matutina de Los Ángeles se colaba por las amplias terrazas del penthouse, dispersando los últimos vestigios de la celebración nupcial.
En la sala de estar, dos maletas de diseño reposaban junto a una pila de sombreros de paja y batas de lino.
Elliot y Maya, envueltos en la calma luminosa del día después, ultimaban los detalles de su partida.
—Aún insisto en que tres pares de gafas de sol son insuficientes para lidiar con el resplandor de mi nueva vida de hombre casado —bromeó Elliot, m