*—Damien:
No había una mejor manera de despertarse de la forma que había sido despertado.
Una sonrisa divertida curvó los labios de Damien al sentir la suave y húmeda caricia de unos labios inocentes sobre un lugar mágico: su pene. Era una sensación que lo sacaba lentamente del sueño y lo arrastraba hacia una placentera realidad.
Damien abrió los ojos y miró hacia abajo. Su cuerpo estaba cubierto por la sábana, pero no necesitaba levantarla para saber quién le estaba dando una mamada a esas tem