*—Layonel:
—Quiero disculparme —soltó Damien sorprendiendo a Layonel, mientras lo miraba a los ojos, viéndose muy sincero—. Acepto que te falle, que omití informaciones y que fui un imbécil —murmuró su jefe con tristeza para luego fruncir el ceño—. Sin embargo, dejarme así sin más fue muy bajo, Layonel —le reclamó y Layonel soltó un pesado suspiro.
¿Era su culpa que lo hubiera dejado? El que actuó como un imbécil fue él. Layonel solo se cansó de su actitud. Se cruzó de brazos y lo miró con una