Mundo ficciónIniciar sesión—Jeynz, tienes que levantarte ya.
Por un momento, la voz que uso le sonó tanto a la que usaría una madre que se permitió sonreír ampliamente. La chiquilla rubia se movió de un lado al otro, cubriéndose con las sábanas. —Puedo dormir hasta la hora que yo quiera. Es domingo. —Su voz era pastosa y adormilada—. Chrystiane dijo que hoy tampoco haríamos nada.
La rutina volvió al edificio que l







