Dante y Eli, seguían distanciados, él pasaba todo el tiempo posible en la empresa. Aceptó a su bebé, era su sangre, lo habían creado ellos. Pero ella podría morir, la bebé podría morir y él no sabía qué hacer, no sabía por donde ir. Jamás imaginó estar en una situación así, tan delicada y desagradable.
Eli cada vez, se sentía peor, cada vez se sentía más agotada, agitada. No podía hacer casi nada, su salud cada vez iba a más y sinceramente no sabrían cuanto tiempo la quedaba.
Las cinco de la