Al día siguiente, Dante estaba en el jardín desayunando. La oportunidad que ella le había dado, no iba a desperdiciarlo, había quedado con ella en su casa y la estaba esperando.
Escuchó unos pasos y se giró feliz, pero su sonrisa se borró al ver a su ex prometida.
—¿Qué haces aquí? —exclamó serio.
—Vaya, veo que no era la persona que esperabas. — dijo y se metió un trozo de uva en la boca. —¿Cómo estás?
—¡Sal de mi casa, Danielle! —advirtió. —No eres bienvenida en mi casa, solos causas problema