Si en él, estaba en hacerla vivir, lo haría sin importarle el dinero, la quería en su vida.
Se levantó del césped y se metió dentro. Caminó hasta su habitación, cuando entró vio a Eli en el balcón mirando la parcela. Se acercó a ella y cuando Eli se dió la vuelta, vio a Dante de rodillas con la mirada puesta en el suelo.
—Dante, ¿qué haces? — preguntó, ella extrañada.
—Perdóname, jamás imaginé que estuvieras enferma. —confesó, Eli se agachó a su alturas y le cogió de la ambas mejillas para que