Martha abrió la puerta de su apartamento en cuanto el timbre sonó, liberó un aire de esos que muestran molestia, pues estuvo la noche de ayer por dos horas intentando comunicarse con Mauricio y esperando por él afuera de su apartamento.
—Apareciste — dijo.
—Lamento no haberte llamado ayer, tuve una emergencia de último momento y…
—¿Emergencia? ¿Danphe? — elevó su ceja.
—No, no se trata de ella.
—Odio cuando me ven la cara de tonta, sé muy bien que fuiste a verla, nadie me saca eso de la cabeza