Mundo ficciónIniciar sesiónFrente a él, sentada elegantemente en una de las sillas para invitados, estaba la mujer llamada Conni. Inspeccionaba meticulosamente cada uno de los rasgos de Santiago.
Hum…se ve más joven de lo que me dijeron...
No era la única que pensaba eso, cualquiera deduciría que al frente de una empresa tan antigua como la de los Franz debería de estar alguien de treinta y tantos, no un muchachit







