"¿Podemos explicarlo?" chilló Lucy, con la gruesa polla de Sam todavía enterrada dentro de su coño chorreante.
"Estoy aquí. Es hora del café. Elena, vámonos", soltó Rick nervioso, irrumpiendo en la casa momentos después, esperando no llegar demasiado tarde para impedir que Elena pillara a Sam y Lucy follando.
Los ojos de Rick se abrieron de par en par en cuanto vio a una Elena furiosa, pero no dudó. Se lanzó hacia adelante, agarrando a Elena firmemente por los hombros y tirando de ella hacia at