Mundo ficciónIniciar sesión«Puta de mierda. Deja de disfrutarlo. Ni se te ocurra que te guste», dijo él, con la culpa ganándole terreno mientras la doblaba de nuevo y le metía el meñique en el culo, luego un tercer dedo en su coño.
—Sí. Sí. Sí. Oh Dios, papá. Sí —gritó la voz ronca de Anna.
Ella se hizo añicos en los dedos de David justo cuando







