—Garganta apretada. Toma la polla hasta el fondo de tu garganta de puta. Papi va a usar esta boca como un segundo coño hasta que llores —prometió, pero Cain no pudo aguantar mucho más.
Sostuvo su nariz contra su vello púbico, con la garganta de ella abultada por las embestidas que se habían vuelto arriesgadas. Luego le folló la garganta brutalmente durante varios segundos seguidos antes de sacarla para dejarla jadear y toser, solo para volver a metérsela más profundo.
—Buena chica —dijo, sonrié