—Este coño es mío ahora, ¿me oyes? Joder Di, papi va a follarte hasta sacarte la locura y va a llenar este agujero codicioso toda la puta noche. Jesús, qué coño tan apretado y mojado. Córrete, niñita. Córrete para papi —gruñó él, cerniéndose sobre ella mientras la follaba fuerte y brutal, martilleando su coño hasta dejarla sin sentido.
Los ojos de Diane se pusieron en blanco, las piernas se cerraron alrededor de la cintura de él mientras su segundo orgasmo la atravesaba.
—¡Papi! ¡Joder! ¡Dios!