—Estaba jodidamente devastado. Destruido, Lila. La chica que quiero no me quiere a mí. Piensa que soy asqueroso por quererla. ¿Cómo carajos se suponía que iba a saber que tú también me amabas cuando todo lo que hiciste fue darme la maldita espalda fría durante dos años? ¡Lo intenté, maldita sea! Intenté superarte. Lo intenté tan jodidamente fuerte —respondió, con el corazón doliéndole mientras pensaba en lo solo que se sentía, viéndola sonreír a otros chicos desde el otro lado de la habitación.