"Daddy, por favor. No. ¡No! Despierta, por favor. Por favor. Sálvalo", murmuró Tess en su sueño, con la frente arrugada en un ceño profundo del que brotaban gotas de sudor en medio.
Se incorporó de golpe en la cama, el pecho agitado, sobresaltada al despertar por la pesadilla que no era en absoluto una pesadilla, sino un recuerdo.
¿Cuántas veces más despertaría empapada en sudor frío, recordando la muerte de su padre? Además, afuera rugía una tormenta, como un eco de aquel día terrible.
Tess gr