LEONEL ARZÚA
Había algo que no me convencía de Gianna. No podía concebir que una monja actuara de esa manera, tan fría y calculadora. ¿Era también un riesgo para mí?
—Señor, ¿me llamó? —preguntó mi ayudante con la seriedad que la caracterizaba.
—Necesito que investigues a Gianna Ricci, quiero saber todo de ella, de donde viene, que la motivó a ser monja… ¡Todo! —exclamé ansioso y mi ayudante solo asintió sin darle mucha importancia a mi arranque de histeria, supuse que ya estaba acostumbrada.