Arthur mira tan fulminante a Gonzalo que el ambiente se torna tenso, es tan desafiante que Gonzalo profundiza más su mirada para no dejarse intimidar de Villarreal.
—¿Te pertenece?— Arthur se coloca de pie estampando sus manos sobre el escritorio, es su territorio y no piensa permitir que un hombre insignificante para él, venga a querer pisotear
—¡No te hagas el idiota!— lo señala —¿Dime dónde carajos está Valentina? Lo mejor es que te evites problemas conmigo. Ella es mi mujer y tengo el conse