—¡Detente!— suplica Valentina por lo que su cuerpo está sintiendo
—Valentina...— la menciona en voz baja
—no lo hagas más, no me toques, yo misma me baño
—lo lamento, no quería incomodar
—por favor... — el pecho de Valentina sube y baja porque su respiración está agitada
Israel asienta y le pasa la esponja. —te llamaré en cuanto termine
—si quieres te doy la espalda
—por favor...
Él no le contradice más, como hombre sabe lo que causó en ella aunque fue muy acelerado y directo y sienta ganas y