—No tienes por qué gritarme, Matius.
—¡Sólo piensas en ti! —la señala.—Eso no es cierto... Tienes que entender que en el corazón no se manda.—¡Eres tú la que tiene que entender, Valentina! Somos un gran equipo patinando y hay muchos sueños por delante. En cuanto alcancemos la fama, seremos la pareja de patinadores más popular e interesante. ¡No lo arruines por un estúpido hombre! ¡Él es millonario y puede tener a la mujer que quiere, solo quiere volver a jugar contigo!—El dinero no tiene nada q