La chica que está en la celda de al lado sale y me informa –Nueva, tenemos que ir al patio central. —. No puedo evitar fijarme en ella, es menuda y femenina pero tiene tatuajes por todo el cuerpo incluso invaden su linda cara y además lleva un corte pixie, que la hace ver genial, más que una criminal parece una top modelo.
Yo asiento y la sigo en silencio, me siento débil, todas nos formamos para hacer una fila, una de las prisioneras pasa por mi lado tropezando mi hombro –Maldita mosca muerta,