Nuestros alientos se mezclan, me encanta el sabor de su boca, me hipnotiza y me desconecto de la realidad en cuestión de segundos
—Dime que no sientes lo mismo que yo y te dejo ir. — Me dice colocándome la frente con mi frente, me toma la mano y la coloca en su pecho.
Puedo sentir el cómo su corazón late, como si quisiera salírsele del pecho.
—Dime, que no siente que el corazón se te quiere escapar del pecho cada vez que nos tocamos, que tu piel no se eriza ante mi contacto, que tu boca no quie