Una ráfaga atravesó la puerta. El hombre que iba delante recibió un tiro en el brazo; otro impacto le rompió el chaleco y lo lanzó contra la pared. Claudio respondió desde el suelo. Alguien gritó en el pasillo.
—¡Sabían por dónde veníamos! —dijo Paolo.
Adriano vio un cable fino junto al marco. No era un sensor térmico. Era una cámara del tamaño de un tornillo.
—Nos vieron romper la pared —dijo Adriano.
Claudio arrastró al herido detrás de las cajas.
—Paolo, presión en el brazo. Tú, Moretti, con