*XXXV*

Había puertas a ambos lados del corredor.

-Vale, tú abre las de la derecha que yo abro las de la izquierda- mandó Gideon.

-¿Y por qué no al revés?- espetó Mark.

Gideon rodó los ojos.

Empujándolo hacia su lugar se intercambió.

-Ea, tú las de la izquierda y yo las de la derecha ¿Contento el niño?-

-Mira que estreno el jodido puñal contigo- advirtió.<

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