EN LA DULCE ESPERA

Elizabeth continuaba en el departamento con Francis esperando que Farid fuera a buscarla para disculparse por desgracia, sabía que él era igual de orgulloso y por más que deseara ir por ella no lo haría.

Después de una semana sin tener ninguna comunicación con Farid, Elizabeth se incorporó a la empresa, ya estaba cansada de pasar el tiempo encerrada entre las cuatro paredes del departamento y casi siempre sola, pues, Francis estaba trabajando o en alguna alocada fiesta.

—Buen día, Sra. Elizabet
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