—Buen día, amiga que te sucede estás pálida.
—Alice, tu primo está fuera de control, puedes creer que detuvo el elevador y me beso.
—Te dije que ese amor es eterno, mi primo cada vez que tenga la oportunidad la va a aprovechar, ¡vamos amiga me vas a decir que no cediste ante ese beso!
—Claro que cedi Alice, estaba temblando como una tonta en los brazos de David y lo peor es que sabía que tenía que detenerlo, pero no quería que el momento terminara; hasta que no sé de donde saque valor y eché an