Mientras tanto, en la casa Campbell, Elizabeth organizaba las cosas para el viaje, los niños jugaban y corrían en el parque que tenían en el jardín, como había dicho el padre David, el día estaba espléndido, el sol brillaba con todo su fuerza. Elizabeth había tomado todas las previsiones sin dejar que sus hijos se perdieran la diversión de una vida normal, así que mando a colocar un parque en un lado del jardín.
—Hola, como estas Kalifa, ¿los niños están en casa?
—Señor David, bienvenido todo m