36 “Villana a La Vista”
CAMIL DE LA FUENTE
—¿Mamá? —repito otra vez, al no llegar escuchar completamente aquella voz tan tristemente conocida al otro lado de la línea. —¿Estas bien? ¿Por qué estas llorando? —pregunté sin poder evitar el preocuparme.
Hace mas de cinco años que no hablo con mi madre, y todo después que me grito que me olvidara de ella, que ella se olvidaría de que se tomo la molestia de traerme al mundo para que fuera una total malagradecida.
Aquellas palabras aún lastiman y la