DIÁVOLO III. CAPÍTULO 27. Juegos de dominio
DIÁVOLO III. CAPÍTULO 27. Juegos de dominio
No era como si ni hubiera estado con otros chicos antes… el problema era que Aurelio Viscontti no era un chico, era un hombre, era una promesa de dolor en el alma y en el cuerpo, era un puto ídolo en su trono, con las piernas abiertas y el pantalón desabrochado, mirándolo como si esperara ser complacido.
“De rodillas”, no necesitaba pronunciarlo, sus ojos lo decían. Y Percy bajó despacio bajo aquella mirada atenta y posesiva. Sus manos fueron al panta