DIÁVOLO II. CAPÍTULO 82. Días de soledad
DIÁVOLO II. CAPÍTULO 82. Días de soledad
Un par de horas después Eyra abría los ojos lentamente, sintiendo el frío de la madrugada que se filtraba por las cortinas. Parpadeó un par de veces, acostumbrándose a la penumbra, y giró la cabeza hacia la cuna junto a su cama. Allí estaba su bebé, dormido plácidamente, con la misma expresión tranquila que siempre lograba calmarla.
Al otro lado de la habitación, la Mamma estaba de pie junto a la ventana, mirando hacia los jardines.
—¡Dios, estoy tan can