31.
CHRIS
Sigo caminando hacia el portón de entrada del zoológico con la sensación de que estoy llegando a algún sitio que no debería sentir tan familiar, aunque no lo sea. No por el lugar en sí, evidentemente, sino por lo que significa haber recibido esa llamada: la voz de Sophie temblando apenas, tratando de sonar tranquila, como si esa invitación hubiera surgido de manera simple, natural, espontánea; cuando yo sé —porque la conozco desde hace demasiados años— que nada en ella es tan ligero como