113.
SOPHIE
Love duerme en mis brazos como si el mundo no pudiera tocarla.
Es tan pequeña que todavía me cuesta creer que es real, que es mía, que salió de mi cuerpo después de ese infierno… después de ese dolor que todavía se me queda pegado a los huesos como una sombra. Su piel es suave, tibia, perfecta. Su respiración es lenta, tranquila, y cada vez que su pecho sube y baja siento que algo dentro de mí se acomoda, como si mi alma estuviera volviendo a su lugar.
Estoy sentada en el sofá, rodeada