CRISTINE FERRERA
—No quiero ver más… —pedí, pero Luca salió del auto llevándome de la muñeca como si fuera una niña pequeña—. ¡¿No me escuchaste?! ¡No quiero ver más!
Exclamé furiosa y de un jalón me solté de su agarre, dejándolo desconcertado.
—Hasta que yo no vea un beso en la boca, no pienso aceptar ni negar nada. ¿Tú sí? ¿Con tan poco te conformas? —Apreté los labios y mis ojos se clavaron en los suyos. Estaba renuente a salir de este lugar con el corazón aún más roto—. ¿No quieres estar