CRISTINE FERRERA
Los ojos de Luca brillaron y su gesto se oscureció por breves segundos. Sus labios apretados me decían que había algo que no quería compartir y antes de que pudiera presionarlo, los niños retomaron su jugueteo con él, siendo la oportunidad perfecta para que Luca ignorara mi pregunta y los pusiera como pretexto.
—¿Qué hay de Enrico Bellucci? ¿Qué harás con ese idiota? —preguntó Eliot mientras veíamos a Luca caer en el pasillo y a los niños subírsele encima. Al parecer estaban