MARIO MAGNANI
Busqué emocionado a mi papito, parándome de puntitas para ver por encima de las cabezas de mis compañeros. Detrás de mí se encontraban los trillizos, discutiendo sobre qué dinosaurio era el mejor. ¡Obviamente yo estaba del mismo lado que Leonardo! ¡El T-Rex era el rey!
Conforme los niños comenzaban a desaparecer de nuestro alrededor, empecé a preocuparme. Me agarré con fuerza de las asas de mi mochila y luché contra las ganas de gritar el nombre de mi papito. Él nunca llegaba tard