CRISTINE FERRERA
—Carla… —pronuncié su nombre como si eso la hiciera más real—. ¿Qué carajos haces aquí?
Retrocedí tomando del brazo a Donna, esperando que en cualquier momento se pudiera presentar la oportunidad de escapar.
—¿Qué hago aquí? Es mi derecho… esta es mi casa —respondió autoritaria y pretenciosa.
—¿Qué? —pregunté confundida retrocediendo aún más.
—De cierta manera, tiene razón —susurró Donna encogiéndose de hombros ante mi mirada indignada y sorprendida—. Es nieta de Zafrina. ¿Te