CRISTINE FERRERA
—¡Oblígame, perro! —respondió Donna molesta.
—Donna… no son maneras de hablar —intervine mientras podía imaginarme a Eliot indignado y con la cara roja.
—¿A sí? —el tono de reto en ella me hizo titubear—. Pues… creo que estoy embarazada.
—¡¿Qué?! —gritó de nuevo Eliot, ahora tenía miedo de que se fuera a infartar.
—Donna… creo que es muy pronto para decir eso —dije sorprendida y con un nudo en el estómago.
—Tal vez es muy pronto, pero pasé por lo menos 12 horas en su cama y cr