CRISTINE FERRERA
—Solo hice lo que creí justo —confesó Luca sentado en la silla de Eliot mientras los tres lo veíamos de manera acusatoria, solo faltaba poner una luz sobre su cara.
—¿Lo que creíste justo? ¡Fue ilegal! —exclamó Jimena aún más pálida y ojerosa.
—Falso, no fue ilegal, me puse a investigar y resulta que al ser un Magnani y además socio mayoritario, podía hacerlo. Avisarles era mera cortesía y sinceramente ninguno de esos viejitos me cayó bien desde que corrieron a Eliot como si