DONNA CRUZ
Con cada paso que dábamos, mi corazón se aceleraba y la angustia me estaba asfixiando. Nadie hizo preguntas y a nadie le importó que fuera en calidad de rehén. Enfermeras, doctores, incluso guardias de seguridad nos veían pasar sin prestarnos interés.
—¿Sabes? En verdad quiero cambiar, quiero lo que tú me dijiste que podía conseguir. Tus palabras me mostraron otros panoramas que nunca consideré —susurró Jerry mientras me llevaba, obligándome a ir a su paso, aunque sus manos en mi br