Mundo ficciónIniciar sesiónDEREK MAGNANI
A mi andar, todos los prisioneros comenzaron a gritar y agitarse dentro de sus celdas. Agarrándose de los barrotes y sacudiéndose como si fueran simios. Sabían que hoy tendrían un poco más de diversión.
Llegué hasta la celda que una vez fue mi hogar y me planté del otro lado. El doctor D’Marco permanecía







